En la Clínica Cardio VID, realizamos un retrasplante de corazón y trasplante de riñón de manera simultánea

A sus 44 años, Cristina ha tenido 3 corazones palpitando en su cuerpo, gracias a nuestra Clínica Cardio VID de Medellín y a la donación de órganos

Esta historia empezó hace 8 años, por una cardiomiopatía periparto que sufrió Cristina después de dar a luz a su hija menor Guadalupe; una enfermedad poco común, que se le desarolló supremamente rápido y la llevó a emergencia cero. Solo podía salvar su vida un trasplante de corazón, el cual fue realizado por nuestra Clínica Cardio VID en Medellín, el 25 de octubre de 2014.

“Yo no podía creer que uno pudiera vivir con un corazón de otra persona, a mí me parecía increíble. Dios me regaló una oportunidad de vivir, gracias a la generosidad de una familia que en medio de un dolor, como es la muerte de su ser querido, decide dar vida sin condiciones; la donación de órganos es un acto de amor incondicional”, afirma Cristina, al recordar su primera experiencia con el trasplante de corazón.

A partir de ese momento, tuvo la oportunidad de estar durante ocho años más, dando y recibiendo el amor de su familia y sus seres queridos, por medio de su nuevo corazón. Sin embargo, al llevar al cuerpo a este procedimiento, queda muy sensible a las infecciones y en medio de todo este proceso, a Cristina le dio una tuberculosis, la cual dañó su corazón, produciéndole un rechazo crónico. Sumado a esto, tenía una falla renal, por lo cual la única y escasa opción que tenía era un retrasplante de corazón y un trasplante de riñón.

“El 23 de junio de este año, recibí ese regalo doble, Dios permitió que todo encajara perfecto. Cuando pasaba por la entrada de los quirófanos, siempre
decía: ‘Esa puerta en algún momento se va a abrir para mí’, cuando llegó la noticia, estaba al frente del quirófano y veía la puerta de cirugía y no podía creer que esa puerta estuviera abierta para mí”, puntualiza Cristina.

José Julián Escobar, uno de los cirujanos cardiovasculares, quien hizo parte de este procedimiento, afirma que “técnicamente un retrasplante de corazón es una cirugía muy difícil para que el cuerpo no rechace nuevamente el órgano. En Cristina fue una cirugía muy grande porque fue retrasplante de corazón y trasplante de riñón. Los casos como el de Cristina solamente se pueden lograr, si la cultura de la donación crece, cuando una persona dona sus órganos, está ayudando a muchas personas al mismo tiempo.”

Por su parte, el jefe de cirugía cardiovascular de la Clínica Cardio VID, afirmó que “Cristina siempre tenía la característica de querer salir adelante, a pesar de las adversidades, siempre la vimos como a una persona muy luchadora, que no se daba por vencida y siempre quería agotar la última esperanza. Sorprendentemente, estuvo muy estable durante la cirugía, porque ese corazón arrancó muy bien y hasta ahora ha sido una bonita evolución. Es muy valioso saber que podemos ofrecer cirugías de muy alta complejidad con un resultado muy satisfactorio.”

Hoy en medio de esta valiente historia, Cristina se define como una mujer vulnerable, sin embargo, su valentía la ha llevado a decir con convicción lo siguiente: “Este proceso vale la pena, porque es la vida, es un milagro poder tener la oportunidad de vivir, en las condiciones que sea, vale la pena defender la llamita de vida. Es algo extraordinario, que además del corazón biológico mío con el que Dios me regaló la vida, me permita seguir viviendo otros años con el otro corazón y además de eso, me dé otra oportunidad con otro. Dios sigue dando vida por medio de los médicos y de la ciencia.”

Con este hermoso, valiente y gran testimonio, en la Clínica Cardio VID celebramos la vida de Cristina y de todos los pacientes que gracias a la donación de órganos, reciben una nueva oportunidad.

¡Clínica Cardio VID, los especialistas de tu corazón!

Clínica Cardio VID
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Los especialistas de su corazón. Con 55 años de experiencia, nuestra Clínica se ha especializado en diagnósticos, tratamientos y urgencias en las áreas cardiovascular, torácica, pulmonar y neurovascular. La complejidad de nuestras especialidades y la alta cualificación del personal, nos ubican como centro de IV grado de complejidad, la máxima categoría que en nuestro país tiene un hospital.
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